Relación de la Célula con su ambiente

La relación de la célula con su ambiente se basa en la sensibilidad, o capacidad de recibir estímulos del exterior, y en la emisión de respuestas ante esos estímulos. Los estímulos son las variaciones del medio ambiente capaces de provocar en la célula algún tipo de respuesta. Hay muchos tipos de estímulos, entre otros los estímulos térmicos, los químicos, los eléctricos, los gravitatorios, etc.

El ambiente celular es básicamente la matriz extracelular (MEC), ésta es el conjunto de materiales extracelulares que forman parte de un tejido. La MEC es un medio de integración fisiológico, de naturaleza bioquímica compleja, en el que están “inmersas” las células. Así la MEC es la sustancia del medio intersticial (intercelular). La MEC es un componente de vida importante. Los animales con células se distinguen por su capacidad de interconectarse una morfogénesis compleja que implica asociaciones celulares cooperativas para formar tejidos. Ahí es donde es importante y distintiva la MEC como componente cohesivo y medio logístico de integración de las diferentes unidades funcionales celulares.

Uno de los mecanismos que utiliza la célula es la adherencia celular o adhesión celular, que es la capacidad que tienen las células tanto en los seres unicelulares como pluricelulares de unirse a elementos del medio externo o a otras células. La adhesión celular se produce tanto por fuerzas electrostáticas y otras interacciones inespecíficas como por moléculas de adhesión celular, que son específicas. La adherencia celular está relacionada con múltiples funciones celulares como son: El desarrollo embrionario, La migración celular, La inflamación, La comunicación celular, La diferenciación celular, El desarrollo del cáncer.

Para poder realizar todos los procesos mencionados anteriormente requiere del citoesqueleto, éste es un orgánulo y también es un entramado tridimensional de proteínas que provee soporte interno en las células, organiza las estructuras internas e interviene en los fenómenos de transporte, tráfico y división celular. En las células eucariotas, consta de filamentos de actina, filamentos intermedios, microtúbulos y septinas, mientras que en las procariotas está constituido principalmente por las proteínas estructurales FtsZ y MreB. Las septinas se consideran el cuarto componente del citoesqueleto. El citoesqueleto es una estructura dinámica que mantiene la forma de la célula, facilita la movilidad celular (usando estructuras como los cilios y los flagelos), y desempeña un importante papel tanto en el tráfico intracelular (por ejemplo, los movimientos de vesículas y orgánulos) y en la división celular.

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La célula y su medio

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